sábado, 15 de marzo de 2014

PRINCIPIOS DE LA INVESTIGACIÓN VIAL

PRINCIPIOS DE LA INVESTIGACIÓN VIAL
Por el Lic. Osvaldo A. Cuello Videla. Director Editorial Revista TEMA’S

El neologismo “Accidentología” comprende la unión de dos vocablos: "Accidente", derivado del latín "Ad-cado" (Ad: a, al, hacia y Cado: Cadere, caer, caida) y "Logía", derivado del griego "Logos" (discurso, estudio, tratado). Resumiendo, se denomina Accidentología Vial a la disciplina que estudia las causas y efectos de los accidentes de tránsito terrestre, realiza su investigación forense y propone las medidas adecuadas para atenuarlos. El vocablo fue utilizado, ya en el año 1940 por la Cámara de Senadores de los Estados Unidos y en 1947 en un seminario realizado en Holanda por médicos y juristas de diecisiete delegaciones europeas y americanas. (Frigerio, E. J. 2001)
Existen muchas definiciones sobre la Accidentología Vial.
Según el Dr. Aparicio es la “...Disciplina de la ciencia Criminalística, que aplica los conocimientos y ciencias forenses, a fin de descubrir las circunstancias en que se desarrolla un hecho de accidente de tránsito, en una vía de uso público, las causas que interfirieron y las consecuencias del mismo...” (Aparicio Izquierdo, f. 2002)
El Lic. Juan la define como “...la Especialidad de la Criminalística cuya finalidad involucra el estudio referido a la participación y protagonismo de todos los vehículos automotores que estén vinculados a los momentos inmediatos, mediatos y posteriores al siniestro vial acontecido”. (Juan, H. R. 2002)
Se piensa en los accidentes en términos de hechos fortuitos: Casualidades que ocurren y que son muy difíciles de evitar. Aparecen como hechos productos del azar, difíciles de relacionar con otros hechos anteriores.
La Accidentología es el estudio científico de los accidentes, lo cual implica la aplicación de una metodología. La materia de estudio de esta especialidad son los accidentes, que son hechos no planeadoS ni controlados. Su campo es interdisciplinario, y muchos investigadores provienen de áreas de las ciencias sociales y la psicología. (Mangosio, J. 2002)
Sin embargo en esta concepción de accidentes no se vislumbra una relación causal, sino que se los considera hechos aislados sin conexiones con factores anteriores que influyeron o pudieron intervenir en la producción del siniestro.
Pero la Accidentología (a secas o Accidentología Vial) es una disciplina que estudia cada caso en particular y tiene por fin establecer cuáles fueron las causas inmediatas mediante un informe pericial exclusivo para cada hecho.
Sin embargo, al considerar la situación actual en el tránsito nos damos cuenta de que los accidentes ocurren cuando confluyen ciertas condiciones.
Si además de investigar un siniestro, identificamos esas condiciones y las agrupamos y clasificamos, se pueden tomar las precauciones adecuadas para evitarlas y por lo tanto, podemos reducir la posibilidad de que ocurran los accidentes.
Cuando analizamos la situación de una persona que ha tomado alcohol y protagoniza un accidente o no ha dormido, y en estas condiciones se arriesga a manejar de noche con mal tiempo y choca, es imposible no incluir en una relación causal al accidente con esas circunstancias del factor humano y el ambiental.
Estas características, individuales del hecho que la accidentología determina, también pueden ser comunes a otros casos similares.  Vemos entonces que los accidentes, si bien aparecen como hechos aislados e inesperados, no son hechos librados al azar e imposibles de evitar, pues existen algunos factores comunes que determinan la ocurrencia de los mismos.
El conocimiento de aquellos factores que confluyen para que éstos ocurran, nos permitiría trabajar sobre ellos para cambiarlos cuanto sea posible y así disminuir la posibilidad de ocurrencia o por lo menos disminuir sus consecuencias sobre las personas y las cosas. En otras palabras, disminuir el riesgo.
Visto de esta manera el accidente no aparece como algo inevitable.
La investigación determina los Factores de Riesgo
Nos damos cuenta entonces de que la prevención juega un papel muy importante, pero para que sea efectiva, debemos conocer cuáles son las circunstancias que hacen que un accidente ocurra y es aquí donde la investigación de siniestros adquiere un valor preponderante y mucho más relevante que la investigación del caso concreto.
Podemos decir entonces que los accidentes son hechos no intencionales con consecuencias dañosas para las cosas y las personas, que podrían ser evitados y que es posible disminuir sus consecuencias o posibilidad de ocurrencia si se tomaran algunas precauciones.
Se trata entonces de un encadenamiento de hechos y circunstancias que si no cortamos en algún momento de su desarrollo con medidas de prevención, pueden culminar en una lesión o la muerte. Esas circunstancias cuando se repiten en una diversidad de hechos y desencadenan un accidente se denominan “factores de riesgo”

Las causas y la Seguridad Vial
La seguridad vial implica la reducción del riesgo de accidentes y lesiones en la vía pública, tanto urbana como rural, lograda a través de enfoques multidisciplinarios que abarcan ingeniería vial, gestión y control del tráfico, educación y formación de los usuarios en las públicas e incluso el diseño de los vehículos.
Se puede decir que respecto de la Seguridad Vial la accidentología es la investigación multidisciplinaria de los accidentes de tránsito, con el objeto de determinar sus causas y consecuencias, a fin de plasmar sus conclusiones en peritajes y estudios de casos, mientras que la seguridad vial lo hace en normas y acciones preventivas que concurran a eliminar o modificar los agentes desencadenantes, o introducir otros elementos que atenúen sus efectos dañosos, con lo que se aumenta el margen de seguridad de los usuarios. (ISEV 2008)
Es multidisciplinaria, porque para su desarrollo se recurre a diversas  tecnologías y disciplinas científicas: química, física, ingeniería (civil, vial, mecánica), medicina, psicología, estadística, informática, fotogrametría, planimetría, etc.
Su objetivo es determinar cuales son los agentes causantes del accidente y de cada una de sus consecuencias, con el fin de eliminar aquellas o atenuar éstas, lo que se conoce como prevención (o seguridad) activa y pasiva, es decir atacar las causas y disminuir las consecuencias, respectivamente.
La finalidad de la investigación puede obedecer a distintos requerimientos. Principalmente podemos distinguir los individuales y los sociales, o sea determinar la responsabilidad administrativa, civil o penal del o de los causantes del accidente en el primer caso y, en el segundo, establecer las grandes causas, los lugares peligrosos, los elementos letales, las conductas sociales riesgosas, y hasta los sectores sociales (jóvenes, bebedores, cardíacos, colectiveros, etc.) más siniestrables.
Esta Accidentología tiene a su vez dos grandes vertientes: la macroinvestigación y la especializada o particularizada; aquella es la que se obtiene a través de la estadística (de accidentes, de inhabilitación, de otorgamiento o renovación de licencias, de la revisión técnica periódica de vehículos, de las infracciones, etc.) y la segunda es la que surge de la investigación en detalle y profundidad de un accidente determinado, por su magnitud o características especiales o de un lugar (punto negro) por la habitualidad de siniestros allí, o de un modelo de vehículo determinado, etc.
Por ello es de suma importancia que todo aquel que intervenga en un accidente (sea como conductor, víctima o simplemente espectador), no altere la situación en la que hayan quedado los vehículos y siga las recomendaciones de los especialistas “...Ello contribuye a que se cuente con la mayor cantidad de evidencias materiales que hayan quedado en el sitio del accidente, que permitan realizar una investigación certera, dando lugar a conclusiones veraces del siniestro y sus circunstancias...(ISEV 2008)
Del conjunto de conclusiones, surgirán las recomendaciones sobre conductas convenientes, normas, y acciones a desarrollar para prevenir los accidentes, es decir, que el análisis global accidentológico podría dar como resultado un Programa de Seguridad Vial General, o por lo menos las políticas a adoptar en la materia, que generalmente van a incluir una mayor precisión en la investigación y un ajuste y control en sus resultados.

Seguridad Activa y Pasiva
El vehículo automóvil debe estar dotado de una seguridad activa y otra pasiva. 
La seguridad activa es la que debe tener un vehículo para evitar en lo posible, que se produzca un accidente, como es el sistema de frenos, el sistema de dirección, el sistema de luces, bocina, limpiaparabrisas, parasoles, espejos, etc. Estos elementos no actúan si no actúa el conductor.
La seguridad pasiva es la que debe tener un vehículo para que una vez producido un accidente y durante el mismo, las posibles lesiones y consecuencias para sus ocupantes sean las menos posibles, como puede ser la resistencia de la carrocería a los diversos golpes, el cinturón de seguridad, las bolsas de aire (air-bag), los apoya-cabezas, los asientos, etc.
La diferencia entre seguridad activa y pasiva está en que la activa requiere una acción previa por parte del conductor para que actúe y tiende a evitar que se vea involucrado en un accidente, en tanto que la pasiva actúa automáticamente una vez producido el mismo y tiene como finalidad atenuar las consecuencias para los ocupantes de los rodados para que en caso de accidente los riesgos sean los menos posibles.
Los vehículos en general deben estar fabricados conforme a las normas de homologación establecidas y para ello deberán cumplir con los requisitos para adecuar su estructura y brindar una seguridad pasiva de modo tal que no deberán tener adornos ni otros objetos que presenten aristas vivas o salientes que constituyan peligro. No deben poseer asientos anclados de forma resistente y segura que eviten el desplazamiento; tendrán las cerraduras y bisagras de las puertas de forma que impidan la apertura no deseada; cristales de seguridad que impidan su astillamiento y produzcan fragmentos peligrosos, etc.
Entre los principales dispositivos de seguridad pasiva se encuentran:
  • Paragolpes deformables para aminorar los efectos en caso de colisión o alcance.
  • Guardabarros, incorporados normalmente a la carrocería del vehículo para evitar las salpicaduras de agua sucia o barro etc., que perjudican la visibilidad de los conductores que circulen detrás.
  • Los apoya-cabezas, que están situados en la parte superior del respaldo de los asientos, sirven para proteger la cabeza y vértebras cervicales contra los movimientos hacia atrás en caso de colisión.
  •  El air-bag es una bolsa de gas que se infla frente al conductor u ocupante del vehículo en caso de colisión. Su funcionamiento se basa en la absorción de energía cinética del choque mediante la amortiguación que produce una bolsa llena de gas. Al chocar contra la bolsa, que debe estar completamente inflada en ese momento, el cuerpo transmite a la misma su energía, al tiempo que ésta le impide que se mueva y se lesione.
  • El cinturón de seguridad de tres anclajes que es una banda de tejido muy sólido, extensible pero no elástico para evitar el choque por retroceso. Consta de una banda lateral y un cinturón bajo.
La investigación Accidentológica
Se distinguen en la investigación accidentológica dos métodos principales:
A.- El análisis/método para uso estadístico; prácticamente una lista de chequeo de los factores intervinientes en los siniestros viales, y
B.- Las investigaciones de accidentes, con uso de todos los recursos de la investigación científica y la física para determinar las causas de un hecho en particular. Este es el aspecto pericial de la Accidentología vial, de uso frecuente en esferas forenses y de aseguradoras.
Entre las metodologías se distinguen algunas fundamentales: (Mangosio, J. 2002)
  •  Las metodologías basadas en cadenas causales,
  •   Las metodologías basadas en el análisis por cambios,
  • Las metodologías basadas en el análisis de sistemas sociotécnicos.
De acuerdo con la “Ley de Multicausalidad” cada vez que se produce un accidente de tránsito es de mucha importancia detectar sus causas.
El propósito es proponer recomendaciones para evitar su repetición hasta donde sea posible, reeducando a los conductores y/o peatones comprometidos, proponiendo mejoras en la señalización, etc.
Al investigar un accidente, obviamente vamos a actuar después de sucedido. Desde este punto de vista no es la investigación estrictamente preventiva, pero su utilidad reside en las causas descubiertas para corregirlas y usarlas como elemento preventivo. (Mangosio, J. 2002)
Son de mucha utilidad los análisis de accidentes porque se aprende de ellos para recomendar conducir con seguridad.
Se entiende por análisis “…a la distinción o separación de las partes de un todo hasta llegar a conocer sus principios o elementos…” Dado un hecho, que es el accidente, se buscarán todas sus partes o componentes. (Diccionario Gran Consultor Educar).
Se entiende por investigación de accidentes a la acción de indagar y buscar con el propósito de descubrir relaciones causas-efecto. “...Una investigación no está limitada a la aplicación de una norma de tipo estadístico sino que trata de encontrar todos los factores del accidente con el objeto de prevenir hechos similares, delimitar responsabilidades, evaluar la naturaleza y magnitud del hecho, e informar a las autoridades y al público...” (Mangosio, J. 2002)
Etapas de la investigación
Los pasos a seguir en un proceso de investigación son los siguientes:
  • Recolección de información,
  •  Análisis de los datos,
  • Conclusiones y Recomendaciones.
Este proceso es obvio y cada uno de ellos puede constituir un capítulo del informe de la investigación.
Este proceso para determinar las “causas” de un accidente de tránsito le corresponde al perito en Accidentología vial, quien es el que se encarga de establecer cuáles fueron los elementos etiológicos de un accidente puntual y determinado a los fines de la investigación forense de un suceso particular, con el fin de encontrar responsabilidades.
La labor es importante porque ayuda a establecer si el accidente tiene origen en el error humano, deficiencias en la vía, o desperfectos en el vehículo.
a) Recolección de información:
El primer paso de un proceso de investigación es obtener información sobre lo ocurrido. Se debe llegar al lugar del hecho lo antes posible a fin de evaluar la magnitud de los daños, asegurar el lugar y ubicar testigos circunstanciales.
Los pasos a realizar en esta etapa son los siguientes:
  • Asegurar el lugar a fin de poder conservar las evidencias, e impedir su desaparición, ya sea intencional o fortuita.
  • Buscar evidencias transitorias, tales como manchas de agua, huellas, derrames de líquido, etc.
  • Tomar fotografías, hacer planos, mapas y diagramas.
  • Recolección de objetos físicos.
  •  Entrevistas con testigos.
El objeto de estas técnicas es ayudar al investigador a formarse una imagen visual de lo ocurrido.
En el lugar donde ocurrió un accidente quedan por lo general, objetos tales como trozos provenientes de roturas o proyectados. Además, en ciertos casos es necesario tomar muestras de materiales para determinar características físicas y químicas de los mismos (por ejemplo: material de estructuras para ser analizado, muestras de aceite, de combustible, pintura, etc.)
La información recolectada a través de entrevistas con testigos constituye la parte más importante de la etapa de recolección de información.
b) Análisis de los Datos:
A partir de los primeros indicios recolectados se formularán hipótesis que conducirán a la búsqueda de datos para su conformación o rechazo. Este proceso de formulación de hipótesis y búsqueda de datos es ayudado mediante técnicas analíticas.
La recolección indiscriminada de datos así como la formulación de hipótesis no basadas en datos son de poca utilidad.
Dentro de las teorías causales sobre el origen de los accidentes se encuentran la Teoría Secuencial y la Teoría Multifactorial.
La Teoría Secuencial propuesta originalmente por por Kepner y Tregoe –citado por Mangosio- sostiene que “…los accidentes se originan debido a una encadenación de hechos, constituyendo lo que se denomina una cadena causal. La Teoría Multifactorial sostiene que la concurrencia simultánea de los factores de riesgo origina el accidente. Esto es un caso de causalidad conjuntiva. Ambas teorías no son contradictorias sino que se complementan como se puede observar al hacer un análisis secuencial de un accidente…” (Mangosio, J. 2002)
c) Etapa de conclusiones y recomendaciones:
Constituye el proceso final de la investigación, en donde se determinan las causas del siniestro que determinaron su ocurrencia en forma directa, los factores de riesgo que le contribuyeron al mismo de manera aleatoria y la mecánica del accidente, es decir la cadena de eventos que a raíz de su ocurrencia determinaron las consecuencias.
Se trata de determinar que factores elementales o básicos tuvieron influencia en la producción del siniestro. Estos elementos o factores son “El hombre, la vía y el factor mecánico”, los cuales pueden actuar de manera individual o interrelacionados.
Del análisis de éstos elementos puede conocerse cómo fue la mecánica del accidente vial y además es preciso determinar qué elemento lo causó y el motivo real que lo ocasionó.
Debe tenerse en cuenta que generalmente un accidente se produce por la conjunción de una serie de elementos que independientemente no pueden ser considerados como causa, pero que en su conjunto determinan la ocurrencia del siniestro.
Así por ejemplo puede atribuirse al estado del camino la ocurrencia de un siniestro, pero debe considerarse que tal vez por ese punto hayan pasado otros vehículos sin que se produjera un accidente, por lo tanto debe considerarse que hubieron otros elementos que sumados al principal contribuyeron a ello. Lo expresado supone que la causa del accidente no ha sido el estado de la ruta sino que han coincidido condiciones especiales del vehículo o su conductor (Velocidad excesiva, descuido del conductor, mala conservación de los neumáticos).
Es en este punto donde adquiere gran importancia una buena reconstrucción del accidente y el análisis de los factores de riesgo en él involucrados, puesto que de ello se derivarán las afirmaciones que demostrarán que el accidente se produjo por la conjunción de agentes que de no haber estado presentes no hubieran devenido en el siniestro vial.
Pequeñas contribuciones de los factores de riesgo pueden favorecer a la producción del accidente.

Bibliografía citada:
  1. APARICIO IZQUIERDO, FRANCISCO. “Accidentes de Tránsito”. Industrial. Madrid. España 2002.
  2. FRIGERIO EDUARDO JOSE LUCIO, “Accidentología y Seguridad Vial” Trabajo inédito, Universidad de Buenos Aires. Bs. As. 2001.-
  3. INSTITUTO DE SEGURIDAD Y EDUCACION VIAL (ISEV). Seguridad Vial. Bases para el entendimiento de la problemática del tránsito y la seguridad vial” ISEV.  Fascículo I. Ano I. Argentina. Bs. As. 2008
  4. JUAN, HECTOR RAUL.Introducción a la Criminalística”. Ed. Universidad del Aconcagua. Mendoza. 2002.
  5. MANGOSIO, JORGE. Investigación de Accidentes”. Facultad de Ciencias Físicomatemáticas e Ingeniería. Universidad Católica Argentina. Argentina. 2002.


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