domingo, 5 de marzo de 2017

20 AÑOS EVALUANDO LA SEGURIDAD

Por Javier Flores

Hoy en día, cualquier persona mínimamente entendida en materia de automóviles a la que se pregunte si sabe que es EuroNCAP responderá afirmativamente, incluso fuera de este “mundillo” ha logrado darse a conocer.
Probablemente quien puso la primera piedra para dar popularidad a este organismo no fue, curiosamente, el propio organismo. Para el público en general, la primera vez que escuchó hablar de ellos fue en el año 2001, cuatro años después de su creación por iniciativa europea, cuando la segunda generación del Renault Laguna basó gran parte de su campaña de publicidad en resaltar que dicho vehículo había conseguido la máxima puntuación en las pruebas de choque de EuroNCAP, las cinco estrellas. 
Hasta ese momento, parecía que la seguridad en los vehículos permanecía en un segundo plano con respecto a otros aspectos como, por ejemplo, la estética y los motores. En esos años, la dotación de seguridad más generalizada incluía poco más que los airbags delanteros, los cinturones con pretensores y la tercera luz de freno. Si bien es verdad que los modelos más exclusivos de algunas marcas ya abrían camino con nuevas tecnologías (normalmente el segmento F de las berlinas de representación), estos avances normalmente tardaban años en llegar a los modelos más accesibles en el mercado. Además, históricamente, los vehículos más vendidos en España siempre han pertenecido a segmentos como el B (Seat Ibiza, Ford Fiesta, Opel Corsa) y, en mayor medida, el C (Renault Megane, Ford Focus, Seat León), es decir, vehículos de tamaño contenido y un precio más asequible.
Llegados a este punto, asistimos a una creciente preocupación de la población general por su seguridad, ya que, según hemos podido observar, durante los últimos 15 años, los vehículos más vendidos suelen corresponderse con aquellos modelos que presentaban muy buenos resultados en las diferentes pruebas a las que EuroNCAP les sometía. Y los avances en seguridad se vuelven una eficaz herramienta de publicidad para todos los vehículos, así como en un beneficio palpable en términos de siniestralidad vial dado que si el vehículo es más seguro, más probabilidades existen de que los ocupantes sobrevivan y que las secuelas físicas sean menores si se ven envueltos en un siniestro vial.
Gracias a esto, los fabricantes de automóviles comenzaron a mostrar un gran avance en la protección de los ocupantes y de los peatones en sus modelos más populares, como ejemplo, en el año 2005 los sistemas de seguridad incluían en su mayoría elementos como airbags laterales, ABS, cinturones de seguridad en las plazas traseras, anclajes Isofix para los sistemas de retención infantil, o sistemas de ayuda para la frenada de emergencia. Podemos ver que el avance es bastante significativo y debido a ello, EuroNCAP también ha ido evolucionando sus pruebas de choque, endureciendo los requisitos que un vehículo debe cumplir para obtener las máximas puntuaciones. Por tanto, los usuarios finales hemos podido beneficiarnos en gran medida de la reciprocidad existente entre los avances en seguridad introducidos por los fabricantes y la exigencia de las pruebas de EuroNCAP, dado que el efecto que supone saber el nivel de seguridad es muy bueno para el futuro propietario de un vehículo, puede hacer que la decisión final se decante entre un modelo u otro.
Los avances de seguridad han seguido aumentando tanto a nivel de sofisticación como de variedad, así como la diversidad de vehículos disponible en el mercado, y han obligado a EuroNCAP a tomar la decisión de establecer un sistema de evaluación dual. Este nuevo sistema sigue evaluando los vehículos pero de dos formas distintas, una con el equipamiento de seguridad básico disponible en todos los acabados de un modelo concreto, y otra con todos los sistemas de seguridad disponibles. Esto supone que las valoraciones oscilen y en ocasiones existan diferencias de hasta una estrella completa, pero supone para el usuario saber con más seguridad el nivel de protección del que puede disfrutar por un modelo con el equipamiento base, dado que muchos de los avances más punteros suelen formar parte de equipamientos opcionales.
Debemos celebrar por todo lo alto el 20º aniversario de esta organización que, junto a los fabricantes de vehículos, han contribuido de manera importantísima a que las víctimas en carretera se hayan ido reduciendo cada año que pasa. Y debemos darles a ambos las gracias por seguir evolucionado de la mano, ya que lo que se consigue con esta peculiar competición nos beneficia a todos los usuarios de la vía.


Publicar un comentario

También te puede interesar