jueves, 17 de marzo de 2016

LA IMPORTANCIA DE LOS SÍSTEMAS DE RETENCIÓN



Por Isaac Llorente Blanco

He querido redactar estas líneas motivado por la reciente campaña de la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre la utilización del cinturón de seguridad y del Sistema de Retención Infantil.
 Los dispositivos de retención anteriormente expuestos forman parte de la seguridad pasiva del automóvil, posiblemente la de mayor importancia. El cinturón de seguridad es la medida más efectiva de todos los medios inventados hasta la fecha para reducir lesiones a causa de un siniestro de tráfico, según la DGT es capaz de reducir hasta un 50 por ciento de la probabilidad de sufrir lesiones graves o mortales.

Por otro lado, la utilización del Sistema de Retención Infantil (SRI) es de vital importancia para la protección de nuestros pequeños, una de las primeras causas de muerte en la población infantil entre 1 a 5 años son por culpa de los siniestros de tráfico.
Según diversas estadísticas, sobre el 23 por ciento de los fallecidos usuarios de turismos y furgonetas en carretera no hacían el uso de dispositivos de retención, pero no solo el problema afecta a los conductores de los vehículos, sino que también afectan a los ocupantes de los mismos.
Recientes estudios sobre las víctimas de siniestros de tráfico demuestran que durante el horario nocturno, respecto al diurno, disminuyen considerablemente la utilización de los dispositivos de retención, incluso disminuyendo aún más su utilización, en horario nocturno de días y vísperas de festivo, aumentando con ello el número de fallecidos en esto días y horas de la semana.
Buscando a qué se debe esto, se puede encontrar una explicación en la sensación de inmunidad que la oscuridad ofrece a los conductores que no son proclives a utilizar el cinturón de seguridad, la noche no hace visible al conductor de los vehículos, lo que conlleva que por parte de los encargados de la vigilancia del tráfico no puedan inspeccionar si utiliza correctamente el dispositivo de retención, y con ello evitarse una sanción económica que conlleva pérdida de puntos en el permiso de conducir.

Las consecuencias de los siniestros de tráfico son de muy varios calados. Está más que claro que es uno de los mayores dramas por la pérdida o la situación en la que queda un ser querido, tiene grandes efectos postraumáticos de carácter físico y psicológico de la propia víctima, allegados y familiares. El “Informe mundial sobre la prevención de traumatismos causados por el tránsito” o tráfico advierte de los costes directos o indirectos de los siniestros:
Respecto a los costes directos, se incluyen aquellos relativos a las prestaciones sanitarias y de rehabilitación, comprobando que los sinestros viales generan unos gastos a los países de hasta un 2 por ciento en su PIB, siendo una de las mayores causas de hospitalización, gastos radiográficos, fisioterapéuticos y de rehabilitación.
Respecto a los costes indirectos, se incluyen aquellos gastos o pérdidas de ingresos para los supervivientes, sus familias y el valor del coste de ayuda domestica a las víctimas discapacitadas.
Una vez superado el trauma inicial por las consecuencias de un siniestro de tráfico, se aprecian otros costes significativos. Más de la mitad de las víctimas mortales tienen entre 15 y 44 años, normalmente estas personas se encuentran económicamente en la edad más productiva de su vida, por lo que su fallecimiento o discapacidad les priva a ellos y a sus familiares de recursos económicos, además de asumir la carga de atención hacia los mismos, pudiendo terminar vendiendo sus bienes y quedar atrapados en un endeudamiento prolongado.
Como conclusión hay que hacer hincapié en que la utilización de los dispositivos de retención disminuyen considerablemente las consecuencias de cualquier siniestro de tráfico, independientemente  de la gravedad del mismo, evitando a la propia persona de ser catalogada como víctima de un siniestro de tráfico, además de ahorrar a sus allegados y familiares, y en mayor perspectiva a la sociedad de grandes gastos sanitarios, sociales y económicos.
Siempre hay personas que justifican la no utilización de estos sistemas de retención, alegando que es dueño de su propia vida, pero quizá no sea tan cierta esta premisa. Hay que recordar a estas personas que vivimos en una sociedad colaborativa, asumiendo gastos solidariamente mediante el pago de impuestos, y que la no utilización de los dispositivos de retención cargan a la sociedad de unos gastos que se pueden evitar.
Todas estas líneas me hacen recordar a las varias conversaciones que tuve con una persona, de nombre Pelayo, al cual le gusta reflexionar sobre como mejorar la seguridad vial. Al discernir de cómo se podría mejorar la utilización del cinturón de seguridad en horario nocturno, le surgió una idea, que comparto totalmente con él, es la de dotar de una tira reflectante a lo largo de la cinta trasversal delantera del cinturón de seguridad, este reflectante al recibir la luz de una fuente exterior, como pueden ser las luces de otro vehículo, refleja y puede ser vista por los agentes encargados de la vigilancia del tráfico, para así observar si el usuario del automóvil lleva correctamente puesto el cinturón de seguridad.

Si bien, está medida influiría en la percepción de invulnerabilidad, generando alerta o cuidado a los usuarios que no utilizan el dispositivo de retención, puesto que la sanción es un método eficaz para cambiar conductas y generar hábitos, si bien, no hay que olvidar, que el método más eficaz para adquirir una conducta social es generar conciencia mediante la educación; la educación vial en la utilización de los dispositivos de retención, evitando así, cuantiosos daños corporales, psicológicos y sociales.
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