viernes, 3 de febrero de 2017

SEGURIDAD VIAL Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Por Javier Flores y Aroa Madera

¿Cómo puede saberse hasta qué punto está concienciada la sociedad sobre los peligros al volante?
Puede obtenerse una respuesta de diferentes maneras, haciendo encuestas, revisando las cifras de siniestros y multas, preguntando a las asociaciones de conductores y a aseguradoras… Probablemente la unión de varias de estas opciones nos ofrezca datos con los que poder llegar a una conclusión, pero nosotros tenemos otra visión sobre el tema: poner atención sobre el trato que los medios de comunicación dan a estos asuntos.
El panorama no es muy favorecedor. En pocas ocasiones se ofrece una información que pueda ir más allá del simple tema económico o de sustracción de puntos del carnet de conducir. Cuidado, no queremos decir que no haya que informar de esos temas, pero sí que se puede (y creemos que se debe) ahondar un poco más en las otras consecuencias que puede conllevar una conducta inapropiada al volante. Entendemos por un lado que se haga hincapié en las consecuencias seguras e inmediatas como son las multas o la sustracción de puntos del carnet, pero no entendemos por qué no se hace ni tan siquiera una pequeña mención a las consecuencias probables de, por ejemplo, conducir bajo los efectos del alcohol. 
Nos estamos refiriendo a provocar o sufrir un siniestro vial. De estos resultados apenas se hace mención en los medios, salvando honrosamente a algunas de las campañas de la Dirección General de Tráfico. En informativos, programas de opinión o cualquier producción televisiva o radiofónica, prácticamente no se hace mención alguna a la gran probabilidad de verse involucrado en un siniestro vial que puede costarle la vida o causar importantes lesiones a otra persona o a nosotros mismos.
Esto tiene como resultado que la mayoría de las personas piensen que el único riesgo que corren si consumen drogas o alcohol es “que los pille la policía”. Pocos piensan en que la posibilidad de tener un siniestro vial aumenta en gran medida si no se encuentran en condiciones óptimas para conducir, su única preocupación son los puntos y el dinero de la multa. Y si no piensan en que les pueda pasar nada a ellos, con lo egocéntrico que suele ser el individuo, menos piensan aún en causar algún daño o incluso la muerte a terceras personas. Del mismo modo que aquellos que suben en el coche de alguien que ha bebido tampoco reflexionan sobre las posibles consecuencias… 
En definitiva, deberíamos exigir a los medios de comunicación que al igual que marcan y remarcan las consecuencias económicas que conlleva infringir la ley con ciertas conductas al volante, también insistan en señalar aquellas otras consecuencias que, si bien no tienen por qué darse, la probabilidad de que acaben ocurriendo se dispara con ciertos comportamientos a la hora de conducir un vehículo.


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