martes, 21 de octubre de 2014

SUICIDIO Y SINIESTRO VIAL

SIMULACIÓN  DE UN SINIESTRO VIAL PARA ENMASCARAR UN SUICIDIO

Antes de entrar en materia hay que ver si la comisión de un acto suicida utilizando el vehículo a motor se puede encuadrar dentro de un siniestro vial con sus peculiaridades y según las definiciones sobre accidente de tráfico aceptadas en Europa podemos encontrar la de la UNECE Glossary for Transport Statistics (2009)[1], en la que el accidente de tráfico es similar al establecido en nuestra legislación (la española), pero con una salvedad importante a destacar que en esta definición, un suicidio o intento de suicidio no se considera un accidente, sino un incidente provocado por un acto deliberado para dañarse a sí mismo. Sin embargo, si un suicidio o intento de suicidio implica herir a otro usuario de la vía, entonces este incidente se considera un accidente con víctimas. Como observamos en lo expuesto entendemos que desde los legisladores europeos  ya dan por hecho que suicidarse por medio de la utilización de los vehículos ocurre, porque si no fuese así no lo tendrían legislado.
La criminología vial estudia las causas y  las fases de un siniestro vial para poder determinar, primero acciones preventivas para su evitación y en un segundo lugar, tras la comisión del siniestro, averiguar el porqué. Los siniestros viales donde interviene solamente una unidad de tráfico son de suma importancia su estudio, ya que en ellos  se pueden “esconder” desencadenantes ajenos al propio siniestro y que pueden conllevar rasgos de conductas suicidas de su conductor. Según Schmidt et al., un siniestro vial en el cual interviene un sólo vehículo con un único ocupante debe ser especialmente sospechoso, y debe de existir un tratamiento diferente para averiguar las verdaderas razones de su comisión.
La teoría de que ciertos siniestros viales con resultado de muerte pudieron ser suicidios fue apoyada por Selzer y Payne, quienes encontraron que los pacientes suicidas habían estado involucrados en el doble de siniestros viales que los pacientes no suicidas (se encontró también esta diferencia entre los pacientes alcohólicos y los que no lo eran). Estimándose que en el 2% de los siniestros viales existen comportamientos suicidas. Aunque otro estudio realizado por  Schmidt, Schaffer, Zlotowitz, Fisher establecen que la cifra de siniestros viales que esconden tras de sí un suicidio oscila entre el 1,6 al 5%.
Sabemos que los suicidios los podemos clasificar en violentos y no violentos, considerando la utilización del vehículo como suicidio violento por Altamira et al. (1999) y que los actos suicidas violentos  son predominantes en primavera y otoño (Miró García, 2006). El establecimiento de la diferenciación entre métodos suicidas violentos y no violentos, guardaría relación con la impulsividad del acto suicida. Algunas veces el intento de suicidio ocurre de forma impulsiva por la crisis generada por algún acontecimiento vital estresante.
 En 1992, Selzer y Payne  sugieren que muchas personas con tendencias suicidas pueden intentar autodestruirse o autolesionarse a través de siniestros viales, los cuales rara vez son percibidos o catalogados como suicidios, tanto por el propio conductor como por la sociedad y señalan que el vehículo constituye un método eficaz para conseguir su fin y  que les ayuda en ocultar la realidad del hecho perseguido, el suicidio. ¿Y por qué la utilización del vehículo para suicidarse? El motivo más claro de esto es la de enmascarar el suicidio, por evitar el estigma social y sufrimiento adicional a los familiares; otras razones podrían ser por asuntos de indemnizaciones de compañías de seguros  a la familia, herencias, etc.
¿Pero qué puede hacer el criminólogo vial para averiguar si fue suicidio o no? una de las herramientas que disponemos es la “Autopsia psicológica” que según Soto (2014) “se denomina a aquel análisis retrospectivo de una víctima fallida que trata de determinar cuáles eran sus conductas, su personalidad o su estado emocional”. En donde se recogerán toda la información posible sobre la salud mental (entrevistándose si hiciera falta con sus médicos) y se realizaran entrevistas a su entorno más cercano (familia, compañeros de trabajo, amigos, etc.); todo esto con intentar encontrar o averiguar su estado emocional, indagando sobre las señales de alarma (tanto primarias como secundarias) que en cierta manera nos podrían indicar la posibilidad del suicidio.
Es necesario conocer como se ocasionan los siniestros viales para poder programar medidas de prevención eficaces y reales, por eso es el estudio e investigación de todo lo relacionado con los mismos.

  BIBLIOGRAFÍA:
Ø  Selzer, M. L.,& Payne, C. E. Automobile accidents, suicide, and unconscious motivation. American Journal of Psychiatry. 1992.
Ø  Schmidt, Jr. C. W., Schaffer, J. W., Zlotowitz, H. I., Fisher, R. S. Suicide by vehicular crash. American Journal of Psychiatry, 1977.     



[1] Illustrated Glossary for Transport Statistics. UNECE, International Transport Forum y Eurostat. 4th ed, 2009. http://live.unece.org/fileadmin/DAM/trans/main/wp6/pdfdocs/glossen4.pdf

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